Reconocida por Forbes como una de las CEO más destacadas de España, Carmen Lence preside el Grupo Lence con una visión clara: la rentabilidad empresarial no es incompatible con el valor social. De regreso a España para liderar la empresa familiar, ha convertido la sostenibilidad y el vínculo con el territorio en los ejes de su gestión. En esta entrevista, nos adelanta las claves para una industria competitiva y arraigada.
Usted ha sido reconocida como una de las Top 100 Mujeres Líderes de España. Desde esa posición de liderazgo en una gran industria, ¿cuál cree que es el papel fundamental que debe jugar la transformación agroalimentaria en la cohesión de la cadena alimentaria?
La transformación agroalimentaria debe ser un motor de cohesión para toda la cadena: ganaderos, industria, distribución y consumidores. Siempre he defendido que la modernización del sector no puede limitarse a la tecnología; también implica relaciones estables y justas con el productor, profesionalización interna y una visión de largo plazo que genere empleo y desarrollo en el territorio. Cuando la transformación se hace así, desde el compromiso con quienes producen y con quienes consumen, se convierte en un elemento de equilibrio y fortaleza para toda la cadena alimentaria.
No puede haber sostenibilidad ambiental sin sostenibilidad económica
Su gestión destaca por vincular la innovación con el desarrollo rural. ¿Cómo puede la digitalización y la tecnología ayudar a una industria láctea o agroalimentaria a ser más eficiente sin perder su arraigo y su compromiso con los ganaderos locales?
Para mí, innovación y arraigo no solo son compatibles, sino necesarios. La digitalización permite gestionar mejor los datos, mejorar la eficiencia de las plantas, avanzar en trazabilidad y reducir costes y emisiones. Pero la clave está en que esa tecnología se ponga también al servicio del ganadero: herramientas digitales que mejoran la gestión de la explotación, más información para tomar decisiones y procesos más eficientes. Todo ello debe ir acompañado de relaciones comerciales que garanticen su estabilidad. Innovar sin perder el arraigo significa avanzar tecnológicamente, pero siempre de la mano del productor local.
Defiende que las empresas no solo deben ser rentables, sino crear valor significativo para la sociedad. ¿Qué acciones concretas de sostenibilidad ambiental y social cree que son urgentes aplicar en la industria para asegurar el futuro del rural en regiones como Galicia o Castilla y León?
Siempre digo que no puede haber sostenibilidad ambiental sin sostenibilidad económica. Si el ganadero no es viable, el rural pierde población y el territorio se debilita. Por eso considero urgentes acciones como garantizar precios que permitan vivir dignamente, impulsar inversiones en eficiencia energética y gestión de residuos, desarrollar economía circular, apoyar el relevo generacional y fomentar la formación digital. En territorios como Galicia o Castilla y León, donde el sector primario sostiene buena parte del empleo rural, estas medidas son imprescindibles para asegurar su futuro.
Como CEO, ¿cree que el consumidor actual está dispuesto a reconocer y pagar el valor diferencial de un producto industrial que garantiza un trato justo y sostenible con el origen? ¿Cómo se le comunica esto con éxito?
Estoy convencida de que el consumidor está cada vez más dispuesto a reconocer y pagar el valor de un producto que asegura un trato justo al origen. Pero esa confianza solo se gana con transparencia: explicar cómo trabajamos, cómo remuneramos al ganadero, por qué la proximidad importa y qué impacto social tiene su elección de compra. Contarlo bien significa mostrar hechos, no promesas: trazabilidad, compromisos claros, historias reales de quienes producen la leche. Cuando el consumidor entiende ese valor diferencial, responde.
¿Por qué es importante para una empresa como Grupo Lence participar en este congreso impulsado genuinamente desde el sector primario? ¿Qué opinión le suscita su celebración?
Para Grupo Lence es muy importante participar en un congreso que nace del propio sector primario, porque pone el foco en los problemas y oportunidades reales del rural. Estos espacios permiten compartir conocimientos, escuchar al productor y construir soluciones conjuntas entre administración, industria y ganaderos. Valoro muy positivamente su celebración: cuando el sector primario lidera el diálogo, las propuestas son más realistas y más útiles para todos. Para nosotros, estar aquí es una forma de reafirmar nuestro compromiso con el territorio y con quienes hacen posible nuestra actividad.



