Ingeniero Agrónomo y doctor en Economía Agraria, Felipe Medina es el secretario general Técnico de ASEDAS (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados). Con una amplia experiencia en foros nacionales y europeos, es una de las voces más autorizadas para analizar la regulación y el equilibrio de la cadena de valor. Hemos hablado con él sobre por qué es necesario derribar mitos para afrontar los retos reales del sector agroalimentario.
El título de su ponencia habla de «mitos y realidades». ¿Cuál es el mito más perjudicial que hoy en día planea sobre la relación entre el sector primario y la distribución comercial, y cuál es la realidad?
El mito más perjudicial es creer que el diferencial de precio entre la producción y la venta de productos agrarios no está justificado. Afortunadamente, en España tenemos muy buena información sobre la formación de precios en la cadena, como los Observatorios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que se deberían difundir más y mejor. La realidad es que la formación de precios en la cadena se deriva de los servicios esenciales, de las “cosas que pasan” entre el campo y el lineal: transporte, seguridad alimentaria, cadena del frío, etc.
El sector de la distribución garantiza el acceso a la alimentación a los consumidores, vivan donde vivan, y es altamente eficiente en cuanto a logística. Con 19.200 supermercados, solo las empresas de ASEDAS emplean a más de 344.000 trabajadores que merecen respeto y que su trabajo -al igual que el de los agricultores- sea reconocido. Los procesos mencionados, sumados a la alta competitividad del comercio de alimentación, aseguran que los ciudadanos dispongan de una alimentación variada, segura y a precios competitivos.
La Ley de la cadena
Usted conoce a fondo la exigencia regulatoria. ¿Cómo cree que podemos asegurar que la Ley de la Cadena Alimentaria sea una herramienta de equilibrio real y no un foco de tensión o burocracia para productores y distribuidores?
Para que la Ley de la Cadena sea una herramienta efectiva, debemos asegurar la transparencia, el equilibrio y la seguridad jurídica para todos los eslabones. La distribución alimentaria apoya marcos regulatorios que promuevan la sostenibilidad de la cadena a largo plazo. Es fundamental que la regulación se adapte a los cambios del entorno y evite la burocracia excesiva, permitiendo que las empresas operen con competitividad. El objetivo es fomentar relaciones comerciales justas y duraderas que garanticen, en última instancia, la disponibilidad de productos de calidad para el consumidor.
Colaboración
En un contexto como el actual, ¿cómo pueden colaborar el origen y la distribución para satisfacer las necesidades del consumidor final?
La colaboración es ya una realidad y se articula compartiendo información sobre las necesidades del consumidor y un enfoque de servicio al consumidor. Para ASEDAS, las prioridades son la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y la competitividad. El origen y la distribución deben trabajar unidos en la lucha contra el desperdicio alimentario y en el desarrollo de la economía circular. Al unificar la visión y las estrategias, se garantiza que el consumidor, el último eslabón, reciba una oferta variada, segura y de calidad de la forma más eficiente posible. En definitiva, la idea es trabajar juntos para producir lo que se consume y servir mejor al consumidor.
“El origen y la distribución deben trabajar unidos en la lucha contra el desperdicio alimentario y en el desarrollo de la economía circular.”
La confianza del consumidor
Ha mencionado recientemente la necesidad de evitar campañas malintencionadas que rompan la confianza del consumidor. ¿Qué papel juegan el origen y la distribución juntos para blindar la reputación de los productos?
La reputación se puede blindar desde la honestidad y la responsabilidad informativa, con el impulso de la lucha contra las fake news y a través de un diálogo constante y, todo esto, desde una visión de cadena que a veces echamos en falta. Al ofrecer información transparente sobre la calidad, la trazabilidad, la formación de precios y los esfuerzos de sostenibilidad (como la reducción del desperdicio), el origen y la distribución refuerzan la credibilidad. Solo una acción conjunta y responsable puede contrarrestar las campañas que buscan erosionar la confianza del ciudadano en su alimentación.
Visión del Congreso
¿Qué valor diferencial aporta que este congreso sea impulsado genuinamente desde el sector primario?
El valor diferencial reside en el enfoque de cadena, reconociendo que «todos dependemos unos de otros» y debemos trabajar unidos en beneficio del consumidor. Que sea impulsado desde el sector primario aporta una perspectiva integral, donde la proximidad de la distribución es vital para dar salida a los productos. Este congreso permite abordar desafíos comunes, como la sostenibilidad y la competitividad, desde el origen hasta el punto de venta. La unión de los eslabones es la clave para asegurar una cadena equilibrada que sirva eficazmente al consumidor.



